ROJO POMELO
Editorial

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Recuerdo con nostalgia, esas mañanas de otoño cuando despertaba y corriendo subía a las buhardilla de la casa familiar a observar cómo el sol hacía despertar a la ciudad. Esa mezcla de rojos y marrones inconfundibles de la época teñía los bonitos campos con una esencia inspiradora. Ese lugar siempre será especial para mi. Horas y horas de lecturas infinitas he pasado estirada en un rincón que mi abuelo preparó con lindas colchas y suaves cojines con ese aroma que tanto extraño.

Emociones, sentimientos, nostalgia recorren mi cuerpo cuando pienso que hoy será uno de esos días que siempre recordaremos: mi pedida.

Suena de fondo una canción de jazz que mis padres bailaban en las tardes de frío mientras yo disfrutaba pintando con acuarelas. Delante de los ventanales se encuentra una delicada mesa donde la madera y el lino se entrelazan para acogernos en una velada tan especial.

Adoro las flores, mi abuelo siempre nos despertaba con un ramillete de dalias que cortaba del jardín. Y hoy, ellas tenían que estar presentes en mi día. Igual que esos zapatos que compró para mi en una antigua fabrica de pieles. “Rojo pomelo” les dijo que tenían que ser y hoy entiendo el porqué. El amor es todo pasión, como ese rojo y lleno de intensidad como el pomelo.